LA ACCIÓN CULTURAL DE LOS ARCHIVOS MUNICIPALES CANARIOS: ¿UTOPIA O EVIDENTE NECESIDAD?.

 

 

JOSÉ MANUEL HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ.

 

 

1.- ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS.

 

Antes de iniciar el desarrollo de la presente comunicación, parece evidente proceder a la clarificación de algunos conceptos e ideas en torno a las cuales va a girar el corpus de este texto. Por ello, realizaremos una serie de consideraciones previas, premisas básicas para adentrarnos en el tema que nos ocupa. Son las siguientes.

 

1.1.- Primera consideración: sobre la cultura y la acción cultural.

 

Parece obvio que deben ser las definiciones de cultura y de acción cultural las primeras que debemos clarificar. Sobre estos términos se han escrito infinidad de páginas en los últimos tiempos, que teorizan sobre el significado y el alcance de los mismos en la sociedad actual. Nosotros nos quedaremos con las definiciones que nos da el sociólogo argentino, Ezequiel Ander Egg, en su Diccionario de Trabajo Social. Para él, y para nosotros en el marco del presente trabajo, cultura es un producto de la interacción o comunicación entre los hombres, que proporciona modelos de comportamiento y conocimientos que son aprendidos socialmente. A ello se suma el carácter acumulativo de la cultura, que asume aspectos del pasado para configurar el presente y desarrollar proyectos de futuro.

Acción cultural es, por otro lado, "el trabajo permanente en el seno de una población determinada que procura promocionar a los miembros de esta población mayores posibilidades y medios para situarse de manera consciente en el contexto social que le es propio, con el fin de contribuir a su transformación y lograr su autodesarrollo".

Estas definiciones serán el hilo conductor de lo que, desde nuestro punto de vista, debe constituir la acción cultural de los archivos municipales canarios: transmitir el valor de nuestro patrimonio documental, com parte fundamental de la herencia cultural del Archipiélago, y convertirse en un centro de acción cultural que pueda ofrecer a los ciudadanos elementos útiles para la valoración y el análisis de la sociedad actual y de sus posibilidades de futuro. En definitiva, convertirse, como la Historia misma, en un medio para conocer el pasado, comprender el presente y afrontar el futuro.

 

1.2.- Segunda consideración: sobre los archivos y la cultura.

 

Afortunadamente, el concepto de archivo asociado a la oscuridad y a los papeles viejos que no sirven para nada, está cambiando progresivamente. Las nuevas leyes relativas a la ordenación de la acción administrativa de las corporaciones locales, que sitúa al archivo municipal en un plano de vital importancia para el desarrollo de las funciones administrativas de los ayuntamientos y para garantizar los derechos de los ciudadanos en cuanto al acceso de la documentación y a la información se refiere y, por otro lado, el creciente interés por la historia local y por, consiguiente, por el patrimonio documental que la avala, están imprimiendo una nueva dinámica al tratamiento de los fondos documentales municipales. Sin embargo, esta progresión es bastante lenta y es innegable que tenemos que realizar un esfuerzo para situar al archivo donde le corresponde. El archivo debe funcionar como un centro que recoge la documentación generada por la institución, poniéndose a su servicio para garantizar la agilidad y la transparencia de la gestión y, al mismo tiempo, los derechos de los ciudadanos reconocidos en la Constitución, además, de convertirse en un elemento de irradiación cultural. Esta concepción del archivo es la única que garantiza las propuestas que desarrollaremos más adelante.

Un segundo aspecto es el referido a la acción cultural que deben desarrollar los archivos municipales. En este sentido, consideramos que la faceta cultural, dentro de lo que globalmente denominamos Servicio de Archivo, debe jugar un papel tan relevante como el de los trabajos descriptivos, la conservación o el apoyo a la gestión administrativa de los ayuntamientos. Deben ser trabajos paralelos, en los que el aspecto cultural tenga como misión la de acercar y poner el archivo al servicio de los ciudadanos, huyendo de la identificación abusiva del trabajo de archivo como mero auxiliar del historiador. Se trata, en definitiva, de ofertar el patrimonio documental como instrumento de formación individual y colectiva, a través de la difusión cultural y como herramienta de transformación social, a través de la acción cultural.

 

1.3.- Tercera consideración: sobre la ordenación del archivo como premisa básica.

 

Si pretendemos afrontar un programa de acción cultural desde los archivos municipales, tendremos que contar primero con la existencia de éstos. Y no nos referimos a la presencia de depósitos de papel en mal estado de conservación y sin ningún tipo de ordenación, que algunos atrevidos se aventuran a calificar como archivos. Estamos hablando de la existencia de depósitos de fondos documentales ordenados y estudiados, con personal al frente de ellos y con unas mínimas condiciones físicas -locales e instalaciones- que permitan desarrollar el trabajo de archivo con cierta dignidad.

Partiendo, pues, de la existencia de verdaderos archivos en los ayuntamientos, podemos plantearnos un trabajo de difusión cultural desde éstos. Este trabajo debe sustentarse en el conocimiento de los fondos documentales con los que vamos a trabajar. Conocer las tipologías documentales, las series, los contenidos de la documentación, los diferentes soportes documentales, en definitiva, proceder a la organización del archivo, a partir de lo cual podremos afrontar con éxito otro tipo de actividades culturales y de difusión del patrimonio documental.

 

1.4.- Cuarta consideración: sobre la situación de los archivos municipales canarios.

 

En las Segundas Jornadas de Documentación de Canarias, celebradas en Santa Cuz de Tenerife entre el 17 y el 19 de noviembre de 1994 hacíamos referencia a la situación actual de los archivos municipales canarios. Desde entonces hasta hoy nada ha cambiado respecto a esa condición de marginalidad que tienen los archivos de los ayuntamientos del Archipiélago. Nos limitamos, por tanto, a repetir nuestras palabras que, desgraciadamente, siguen siendo de total actualidad.

"Una visión desapasionada y objetiva de la realidad archivísitca municipal nos lleva, directamente, a una sóla conclusión: los archivos de los ayuntamientos canarios se encuentran, por lo general, en un estado lamentable. Olvidados en los trasteros, los sótanos o las buhardillas de los consistorios, compartiendo habitación con toda clase de trastos inservibles y expuestos a un permanente deterioro, han llegado muy diezmados a la actualidad. Se impone, pues, con incuestionable urgencia, proceder a la recuperación de estos fondos documentales, contratando a personal especializado y poniendo a su disposición locales e instalaciones a la altura de la importancia que merece nuestro patrimonio documental.

Sin embargo, aún siendo ésta la situación más generalizada, existen también notables excepciones. Algunos ayuntamientos han dedicado esfuerzos económicos a la recuperación, ordenación y difusión de sus fondos documentales. Pero son los menos. Según nuestras estimaciones no sobrepasan la veintena de ayuntamientos los que cuentan con archivero en sus plantillas laborales, muchos de ellos con contrataciones temporales y sin perspectivas de trabajo a medio-largo plazo. Veinte archivos en unas mínimas condiciones y ochenta y siete municipios en todo el Archipiélago. Un dato que revela cuál es la verdadera prioridad en materia de actuación archivística a nivel municipal: recuperar los archivos municipales del olvido y darles la importancia que realmente tienen."

Una vez establecido el marco en el que se deben desarrollar las acciones que pretendemos plantear en esta comunicación, nos adentraremos en tratar de definir y articular propuestas de acción en el campo cultural, con especial referencia a las posibilidades que se le pueden abrir a los ayuntamientos canarios, si deciden poner en acción unos servicios de archivo acordes con las necesidades de la sociedad actual.

 

2.- LA FUNCIÓN CULTURAL DE LOS ARCHIVOS MUNICIPALES.

 

"La necesidad de una memoria es connatural a la existencia misma de una sociedad organizada, apenas salga ésta de los estrechos límites de un grupo familiar de tipo primitivo.

Mejor dicho, la memoria es connatural a la existencia misma de la vida, por lo menos en las formas que nosotros la concebimos, y basta pensar en la memoria genética, transmitida por el DNA en las células de todo ser vivo, primer "archivo" en absoluto".

Estas palabras del profesor Elio Lodolini, son bastante expresivas sobre la necesidad de conservar la memoria histórica de las sociedades organizadas. Una memoria cuyo mejor garante son los archivos, depositarios de las actividades que el ser humano ha desarrollado en el pasado y, por lo tanto, el más importante patrimonio de toda sociedad. Un patrimonio documental que, en nuestras Islas, tiene que salir del olvido a que ha estado sometido durante tantos años y acometer programas de organización y difusión de los fondos documentales, acercar el archivo a los ciudadanos, organizando actividades con un claro contenido cultural, en la medida que aporten elementos a la sociedad para conocer su pasado, valorar su patrimonio histórico y despertar actitudes reflexivas ante la realidad pasada y presente de nuestro Archipiélago.

 

2.1.- Las expereiencias a nivel internacional, estatal y canario.

 

Las experiencias en paises con arraigada tradición archivística sobre activación de la función cultural de los archivos se remonta algunas décadas atrás. Superado ya el debate sobre la oportunidad o no de incluir en el trabajo archivístico la faceta de la difusión cultural y aceptada ésta como de una importancia similar a los trabajos descriptivos o de conservación de los fondos documentales, los encuentros teóricos y las prácticas archivísticas en este sentido, se vienen sucediendo, a nivel internacional, desde los años cincuenta, fechas en que el Consejo Internacional de Archivos empieza a tomar posiciones claras en este campo. A ello se suman una serie de actividades y publicaciones realizadas en paises como Francia, Italia, Gran Bretaña, los antiguos paises socialistas, etc., que han permitido avanzar e, incluso, reflexionar sobre las acciones puestas en marcha y buscar fórmulas más acordes a las nuevas tecnologías aplicadas a la acción cultural en los archivos.

En Canarias, las actividades culturales de los archivos han sido más bien escasas, casi inexistentes si descendemos a los archivos municipales. Tan sólo los archivos históricos provinciales han realizado pequeños cursos de acercamiento a la labor del archivero y a las ciencias auxiliares de la archivística (paleografía, diplomática, nociones sobre restauración documental...), pero con un limitado eco social que no ha paliado el desconocimiento existente hacia estas instituciones y hacia los fondos que custodian. En cuanto a los municipales, es preciso hacer un paréntesis y citar el trabajo desarrollado en el Archivo Municipal de La Laguna. La organización de cuatro cursos de iniciación a las técnicas de trabajo en los archivos de la administración local, con la consiguiente difusión publicitaria; la participación en exposiciones realizadas en el municipio; la visita de grupos organizados al Archivo; las charlas realizadas en colegios, institutos y asociaciones de vecinos; la aparición de artículos en la prensa explicando los fondos y el trabajo del Archivo; etc., ha constituido una primera experiencia de aproximación, en Canarias, de un archivo municipal a la sociedad en que está inmerso. Aún así, han sido actuaciones surgidas de la voluntariedad de los trabajadores del Archivo y no de una planificación consciente y continuada de los actos que se han desarrollado. Estas actividades deben marcarse objetivos, calendarios y sacar conclusiones después de cada ciclo que permitan orientar, permanentemente, las propuestas que se desarrollen.

Al margen de esta experiencia, localizada en el municipio de La Laguna, muy poco más se ha hecho en el ámbito del Archipiélago. La lamentable situación en que se encuentran los archivos municipales, unido al tradicional aislamiento de los pocos archiveros que ejercen y a la inexistencia de un mínimo de sensibilidad por parte de los gestores políticos locales, han obstaculizado la posibilidad de poner en marcha actividades culturales generadas por los archivos.

Con este panorama, las acciones que planteamos a continuación se enmarcan más en el aspecto de la utopía, que planteábamos en el título de este texto, que en el de la realidad actual. Mucho se tendrá que avanzar para ponerlas en marcha. No obstante, no nos resistimos a exponerlas, en la convicción de que sólo conociendo las posibilidades de un archivo será posible cambiar la triste situación que presentan los municipales canarios.

 

2.2.- Propuestas de actividades.

 

Comentaremos, a continuación, algunas de las actividades que pueden desarrollar los archivos municipales como elementos de dinamización cultural en la esfera local. Los objetivos son claros: difundir el servicio que presta el archivo a la sociedad y la importancia del patrimonio documental como parte integrante y sustentadora de nuestra identidad cultural, así como la posibilidad de introducir elementos de análisis y reflexión que nos ayuden a comprender la articulación política, social y económica de los municipios y de Canarias.

 

2.2.1.- Las exposiciones.

 

Sin duda alguna, las exposiciones son el mejor recurso para difundir el patrimonio documental municipal. Según Antonia Heredia, en su Archivística General. Teoría y práctica, "las exposiciones, al romper con el aislamiento proverbial de los archivos, representan la comunicación de los documentos a la sociedad, de forma no individualizada (...), y son el servicio más expresivo de aquéllos en un plano docente y cultural". Pero deben ser algo más que una simple muestra de la documentación curiosa o anecdótica que se conserve en nuestros archivos. Las exposiciones tienen que convertirse en un vehículo más para transmitir conocimientos y hacer reflexionar a los visitantes. Los documentos tienen que tener un hilo conductor y transmitir un mensaje claro a los ciudadanos. La elección de los temas y materiales de la exposición es, pues, fundamental. Es decir, la planificación previa para poder alcanzar los objetivos que nos marquemos. Sólo así podrán cubrir las dos esferas que comentábamos al principio: la difusión y la acción cultural.

Estos son algunos temas susceptibles de acoger una exposición documental, a nivel municipal:

a) exposiciones relacionadas con temas concretos de la realidad local o acontecimientos especiales para el municipio: aniversarios, conmemoraciones, fiestas... Se trata de seleccionar temas que tengan un atractivo especial para el público que, con un poco de cuidado en elmontaje, pueda disfrutar y aprender visitando la exposición. Un buen tema sería, por ejemplo, una exposición de carteles y programas de fiestas, coincidiendo con los días festivos a nivel municipal, en los que la asistencia, además, estaría asegurada y, por otro lado, podría crear en los ciudadanos la necesidad de rescatar actividades festivas que se realizaban en el pasado y que se han perdido.

b) Exposiciones sobre la arquitectura local, a través de los planos que contienen los expedientes de construcción -obras mayores-, apoyados por otros soportes como fotografías de edificios derruidos o proyecciones de diapositivas sobre el Patrimonio Histórico Artístico. En este caso, siempre se puede recurrir a los Archivos de los Colegios de Arquitectos para completar las lagunas existentes en los archivos municipales. La colaboración con otras instituciones -archivos, bibliotecas, museos, colecciones privadas, etc.- es otro de los aspectos a tener en cuenta en el momento de programar actividades de este tipo.

c) Exposiciones sobre la evolución urbanística de la ciudad, utilizando expedientes de trazados de calles, ordenanzas sobre urbanismo, expedientes de obras municipales, planos del municipio de distintas épocas, etc. Apoyadas, si se cree necesario, como en las anteriores, con fotografías u otro tipo de material que pueda hacer más amena y comprensible la exposición.

d) Exposiciones en los barrios con documentación sobre los mismos y sobre diversos aspectos (fiestas, evolución urbanística del barrio -introduciendo, incluso, la ordenación actual-, evolución demográfica o económica, etc.)

e) Exposiciones sobre la evolución política de la ciudad, remarcando los diferentes hitos en la historia del municipio (desde su constitución como tal hasta la actualidad).

 

Estos son sólo algunos temas factibles de exponer. La imaginación y el entusiasmo del archivero y las posibilidades de los fondos documentales son, en realidad, quienes marcan los temas susceptibles de ser expuestos. Lo que nunca podremos olvidar son los tres aspectos siguientes: proceder con absoluta meticulosidad en lo que a medidas de seguridad de los documentos se refiere; difundir lo máximo posible la exposición y confeccionar un catálogo atractivo y bien documentado.

 

2.2.2.- Las publicaciones.

 

El campo de las publicaciones puede ser tan variado como el anterior. Los primeros trabajos susceptibles de publicar son los referidos a los elementos descriptivos de los fondos documentales que se custodian en el archivo: guías, inventarios y catálogos. Después podremos lanzarnos a otras aventuras, más arriesgadas y costosas, que entran dentro de la acción cultural y que concretamos, a modo de ejemplo, en las siguientes:

a) publicaciones periódicas en la prensa local sobre algún tema, a partir de un documento concreto de cierta importancia. Los suplementos dominicales de los periódicos dan mucho juego a este tipo de artículos que, casi siempre, son bien recibidos por el lector del municipio al que se refiere y que, en ocasiones, aportan elementos realmente novedosos a la historia local.

b) Publicación de una revista, con carácter semestral o anual, de ciencias sociales a nivel local o comarcal. Si incentivamos a los investigadores que frecuentan los archivos para que escriban artículos y a todas aquellas personas que hayan estudiado temas del municipio o de la comarca, no será tan complicado editar este tipo de revista. Una publicación que, evidentemente, tiene que asumir, económicamente, el o los ayuntamientos implicados, pero que tendría un rendimiento social y cultural inestimable.

c) Publicación de transcripciones y facsímiles de documentos que entendamos necesario que los ciudadanos conozcan. No obstante, en ocasiones se ha malgastado mucho dinero en este tipo de publicaciones, con ediciones limitadas y muy costosas que, al final, van a parar a las estanterías de los coleccionista y a las que, difícilmente, se les saca rentabilidad cultural alguna.

 

2.3.2.- Otras actividades de dinamización cultural.

 

a) Actividades con la tercera edad. Este es sin duda, uno de los segmentos de la población con más dificultades para llenar su tiempo de ocio. El archivo puede realizar trabajos importantísimos con las personas mayores, como la creación de un fondo de historia oral o la localización y captación de fondos de carácter privado.

b) Actividades destinadas a la difusión de la historia local a través de ejemplos como el de los Talleres de Historia franceses o el History Workshop inglés, que han realizado experiencias dentro del denominado campo de la historia popular, "cuya escala es local, cuyo tema es la región, el municipio o la parroquia: en el caso de la ciudad la morfología de un barrio o suburbio concretos, o incluso de determinada casa o calle" (poner nota). Una experiencia interesante desarrollada en el Archipiélago y que se acerca bastante a este tipo de trabajo es la realizada con la publicación del callejero histórico de La Orotava, en la que una o varias personas investigaron una calle, publicándose en forma de folletos coleccionables. Esto permitió un acercamiento entre el Archivo Municipal y un grupo extenso de investigadores que tuvo como fruto una edición de gran repercusión cultural para el municipio.

c) Convocatoria de becas, premios, certámenes o ayudas para realizar trabajos de investigación sobre temas de carácter local.

d) Desarrollar trabajos sobre turismo cultural, proponiendo recorridos turísticos atractivos, promoviendo la señalización y descripción de monumentos y zonas de interés histórico artístico, redactando información del municipio desde la más estricta rigurosidad, etc.

 

 

3.- CONCLUSIONES.

 

A modo de conclusión, parece oportuno realizar una pequeña reflexión sobre el contenido del título que hemos dado a esta comunicación.

La situación actual de los archivos municipales canarios puede parecer que sitúa a la función cultural que pueden desarrollar en la órbita de la utopía. Los incendios, los expurgos incontrolados e irracionales, los roedores y las polillas, la humedad, las pérdidas en los traslados, los robos de documentos, etc., han diezmado, notablemente, el patrimonio documental municipal. Si unimos a ello la incomprensión y el desconocimiento de los gestores políticos, no sólo actuales sino pasados, nos dan una visión bastante desalentadora de la situación de los archivos municipales. Aunque, sin embargo, en los últimos años parece que estamos asistiendo a una progresiva sensibilización sobre este asunto y se están poniendo en marcha, desde muchos municipios, actuaciones tendentes a recuperar, ordenar y dignificar sus fondos documentales.

No obstante, aún queda mucho por hacer. Los ayuntamientos que siguen sin prestar atención a sus documentos constituyen la mayoría. La política archivística desarrollada por organismos superiores, con competencias en materia de Patrimonio Histórico Artístico, es inexistente. Los cabildos, por norma general, no dedican ninguna inversión a rescatar el Patrimonio Documental de las Islas. La Ley de Archivos de Canarias sigue sin desarrollarse y sin poder realizar ninguna función de control, ordenación y conservación de nuestros archivos.

En estas condiciones, ¿es prudente hablar de actividades culturales que deberían realizar los archivos municipales canarios o, al contrario, simplemente nos situamos en un plano de futuro lejano, pero deseable y necesario?.